Casa de niños (3-6 años)

Un ambiente preparado donde la autonomía, la concentración y el gusto por aprender se desarrollan de forma natural

La Casa de niños es el ambiente Montessori por excelencia, donde los niños y las niñas viven el aprendizaje como un proceso activo de exploración, descubrimiento y trabajo con sentido. El aula está cuidadosamente preparada con materiales diseñados para favorecer la concentración, la autonomía y el desarrollo del pensamiento.

A través del trabajo individual y en pequeños grupos, cada niño y cada niña avanza a su propio ritmo, eligiendo actividades que responden a su momento evolutivo. El orden, la repetición y la libertad con límites claros permiten que se construya una profunda confianza en sus propias capacidades y un auténtico amor por el aprendizaje.

La disciplina positiva está presente en la vida diaria del aula, promoviendo el respeto mutuo, la responsabilidad y la convivencia en comunidad. En este entorno sereno, bello y organizado, se sientan las bases del aprendizaje futuro y del desarrollo personal

Nuestra propuesta

Premisas

  • Autonomía y responsabilidad personal
  • Aprendizaje activo a través del trabajo con materiales
  • Ambiente bilingüe integrado de forma natural en la vida del aula
  • Respeto a los ritmos individuales y al proceso de cada niño y cada niña

¿Qué aporta?

  • Autonomía
  • Capacidad de concentración
  • Amor por el aprendizaje
  • Desarrollo del pensamiento crítico y habilidades sociales basadas en el respeto y la convivencia

Ratio

Hasta 12–14 niños/as

Este ratio favorece un acompañamiento respetuoso y una dinámica de aula equilibrada, donde el adulto puede observar, guiar y sostener el proceso de aprendizaje de cada niño y cada niña, cuidando tanto el desarrollo individual como la vida en comunidad

En Casa de niños, el aprendizaje se articula en torno a la vida práctica, un área fundamental que ofrece a los niños y las niñas la oportunidad de cuidar de sí mismos, de los demás y del entorno. A través de actividades como verter agua, preparar alimentos, ordenar materiales o cuidar plantas, desarrollan autonomía, coordinación, concentración y un profundo sentido de pertenencia.

Una vez afianzadas estas bases y con el área sensorial cuidadosamente trabajada, se abre el camino hacia aprendizajes más abstractos. Los niños exploran entonces Matemáticas y Lenguaje partiendo siempre de la experiencia concreta y del material Montessori, que permite hacer visible lo abstracto.

De este modo, conceptos como la suma, la resta, la lectura o la escritura surgen de forma natural, respetando el ritmo de cada niño y cada niña y favoreciendo la confianza en sus propias capacidades.

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